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February 09 Un poco mas del "extraño pasajero"El “extraño pasajero”. Inicio y despertar.
PROLOGO.
No me extrañaría que ahora tú también estuvieras mirando al cielo. No me extrañaría nada que tu también tuvieras deseos. Que tú también fueras primario. Es nuestra naturaleza. Es tu naturaleza. Vivimos perdiendo el tiempo futurizando un mañana que nos llene. Perdemos el tiempo viviendo las vidas de quienes no somos, en lugar de vivir y ganar con lo que somos cuando estamos solos lo que logramos ser cuando tenemos a nuestro lado e, intrínsecamente, de nuestro lado. Para cada uno, nosotros somos la persona más importante, ¿pero qué nos hace personas? ¿Es porque comemos y respiramos? ¿Es porque nacemos, vivimos y morimos? No. Es porque nacemos solos, vivimos dignamente y aspiramos a morir rodeados de quienes amamos y nos aman. Vivir dignamente o morir solos. Esa es la duda persistente de quien lea esto y no lo entienda. Esa es la inexorable espiral a la que se ve abocado quien no baila con la más fea, quien no ríe, quien no llora, quien no bebe y brinda, quien camina aterrado por un escaparate. Esta empíricamente demostrado que solo se vive una vez. Se pagan los impuestos, se caducan los yogures, pero solo gana el pulso nuestra memoria. Esa memoria que nos da fuerza ante le muro que frente a nosotros se levanta en cada cambio, en cada momento difícil, en cada decisión. Esa memoria que dulce e imperativa nos susurra que antes de errar en la subida levantemos la vista. No para ver los escollos que se avecinan, sino para observar los que hemos dejado atrás. Soy un tipo de carne y hueso, como tú, y mi patria es el hueco que me brindes en tu memoria para persistir. Soy un tipo de carne y hueso y mi fe es tan simple como valida. Soy un tipo normal temeroso del destino, pero no cobarde. Mi nombre es Alberto y aquí empieza mi camino. Todos y todas llevamos dentro un pequeño cabroncete. Todos pensamos autenticas canalladas de vez en cuando, en el autobús camino a ese trabajo que no nos gusta pero nos permite vivir, en la cola del supermercado detrás del dichoso carro del niño que nos tira la compra del nuestro, o en la ducha justo antes de acordarnos de aquel famoso posado de Elsa Pataky. Todos, sin distinción económica racial o sexual, tenemos un “alter ego” capaz de las máximas atrocidades jamás llevadas a la televisión. A todos nos da ese morbo vulgar y atrevido el pensar que pudiéramos actuar sin reglas, libremente, obviando todos “eso no se hace, eso no se dice”, poder mandar a tomar un ….. refresco a esas normas concebidas por y para la supresión del deseo. Advierto y no me quedare solo, si afirmo que es creciente la minoría que ha dejado ya de lado esas normas y actúa por puro instinto y deseo. Algunos lo canalizan al bien común, algunos al beneficio propio y otros caminan en los claro-oscuros de la duda no falta de demencia. Os presento al “extraño pasajero”. Se llama Alberto, Ignacio, Miguel o Cualquiera. Aquí os narraré su nacimiento, su infancia solitaria y regida, su eclosión de pubertad y su camino a la madurez. Nací una calurosa mañana estival del año ochenta. Los proyectos olímpicos y aperturista de la vieja Rusia solo estaban germinando hacia lo que seria su estrepitoso declive y desaparición. Era el tercero de tres hermanos. Una fémina bendijo en primera instancia a esta familia de clase obrera pero sosegada que se asentaba en vallecas. La joven promesa de perdurar del matrimonio no defraudo en el camino hacia el éxito, Maria se había sacado una oposición, era la primera de la familia, era Funcionaria. Ahora es una de las jueces más jóvenes del estado, esposa y madre de dos hijos, benditos y amados, mis dos sobrinos, Laura y Miguel. El segundo descanso de la cigüeña sobre el tejado de Uralita que cubría su manto y sus cabezas desemboco en un varón, sano y fuerte con la estrella y las manos del único héroe que esta familia tenía en su escueta genealogía. Enrique y no otro fue el nombre de este joven medio pero fuerte que alberga desde hace nada treinta inviernos y trabaja con el sudor de su mono de auxiliar de mantenimiento. De todos es sabido que a la tercera fue la vencida. Llegué fruto del amor y de una ligadura de trompas mal hecha. Era el tercero el que se caía en las llegadas a meta, era el de “recuerdos de tus nietos Maria, Enrique y, y, … Berti”. Joder!! Era el último y por no contar, por no tener, no tenia ni derecho a un nombre completo!! Nací Alberto, pero tuve que crecer bajo el yugo de un apodo que era mezcla de un viento y un chasquido. Mi infancia tampoco seria dulce siendo el “verty”, el gordito, o el de las gafas, o el de la ropa heredada de su hermano. Fotosintetice todas las normas que imponían de respeto a los mayores a la sombra de un hermano que pronto no pasaría del uno sesenta y empezaría a agradecerme las chaquetas. Si hay algo que de más fuerza que el orgullo es la memoria. El rezar cada noche para poder acordarte de esos momentos deleznables cuando estés sobre el agradable sofá abatible del éxito. Conseguí llegar por única vez a esa meta sin caerme. Acabar la carrera de obstáculos para mi y ayudas para el resto. Llegué sin más pena ni gloria al final que no era otro sitio que la puerta de la calle. Así es, señores, me independice, pase de estar en unas jaulas de hienas a lidiar con el día a día de la jungla. Aprendí a lamerme las heridas con el mismo sentimiento que relamía los huesos que encontraba en las oscuras pistas de baile. Aullé a la luna durante unos años pero acabe dando la espalda cansado de números rojos y funerales de mis amigos. Me presentaron antes de irme por la puerta de atrás otra forma de ver las cosas aunque liadas más tranquilas y placenteras. Me di cuenta que no siempre el humo es señal de fuego y, mucho menos, de prisas. Del devenir de la vida de mi familia biológica o del proceso por el cual estoy aquí y ahora, poco puedo adelantar de momento. Muchas de las dudas que tenemos se desvelaran con la lectura. La historia, puesto que navega entre la más cruda realidad y las más pura y preciosista de las demencias, ira dándonos pistas escondidas o magníficos atajos a ninguna parte. TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://albertomcardenas.spaces.live.com/blog/cns!110460AC77278AED!371.trak Weblogs that reference this entry
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